El Pescado en general es fuente de
proteínas,
de ácidos grasos polinsaturados como el
omega-3, de
vitamina E y del complejo B, de sal,
de iodo,
necesario al buen funcionamiento del tiroides y de
selenio, que protege las
células de las oxidaciones y contrasta los procesos de envejecimiento.
El Perejil (hojas y raices) es uno de los alimentos más ricos en
hierro (de 5 a 20 mgr. en 100 gramos),
potasio (800 mgr.),
calcio (200 mgr.) y
vitamina C. Esta fragil vitamina
pero se pierde con la cocción. Es aconsejable agregar perejil crudo en todas
las comidas (ensaladas, huevos, pescados, purés, setas). Una buena dosis
diaria es muy útil, en conjuntos con otros alimentos ricos en hierro,
para disminuir la incidencia de anemias.
Uno de los efectos del Ajo crudo es activar la
circulación de la sangre y reducir la tendencia de la sangre a formar coágulos.
Además tiene una acción hipotensiva que disminuye la tensión arterial.
No hay que olvidar que las cifras de tensión arterial elevada constituyen el más
importante factor de riesgo del infarto de miocardio. Las cifras normales son las que
están por debajo de 140 mmHg de presión sistólica y de 90 mmHg de presión
diastólica (140/90). En los mayores de 65 años, las cifras no deben superar los 160/95 mmHg.
Las Papas, si bien sean una óptima fuente de almidón (20%)
producen un modesto aporte calórico. Son pobres de proteínas, pero
ricas de vitamina C y de sales
minerales (potasio, calcio, fósforo y hierro).
Para evitar la pérdida de dichas sustancias, por disolución, cocinarlas
sin pelarlas, preferiblemente al vapor.
Un plato constituido por carne o pescado, con anexión de papas, constituye un
alimento casi completo.
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