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Los Mariscos son ricos de
vitaminas (A, B, D, E) y de
sales minerales como el
iodo, necesario al tiroides, y el
selenio
que contrasta los procesos de envejecimiento. Son fuente de
proteínas
y, siendo ricos del ácido graso
omega-3 altamente polinsaturado,
reducen los niveles elevados de
colesterol LDL en sangre.
Los Mariscos se digieren facilmente: antes de consumirlos deben ser
cocidos por lo menos 15 minutos. Los crustaceos contienen colesterol: limitar por eso su consumo.
En su complejo la
Soja evita que el colesterol presente en la sangre
se deposite en las paredes de las arterias, reduce las lipoproteínas de baja densidad (LDL) nocivas,
y aumenta las de alta densidad (HDL) benéficas. Contribuye a la depuración del
hígado.
El Ají es rico de
betacaroteno, precursor de la
vitamina A,
antioxidante necesario a la regeneración de piel y mucosas.
La Cebolla tiene efectos terapéuticos: estimula la circulación sanguínea diluyendo la sangre y
retardando la coagulación, a la vez que favorece la producción de colesterol bueno.
Es aconsejable comer frecuentemente Tomate, cocido o en ensalada:
Además de ser una buena fuente de vitaminas A y C, contiene un antioxidante, el
licopene, activo contra el desarrollo
de formas tumorales como el cáncer del útero, del pancreas y de la
próstata.
Los Hongos cultivados (Champiñons) son ricos de
fibras alimenticias,
hierro,
potasio y
vitamina B3. Son indicados en las
dietas hipocalóricas porqué
otorgan solamente 38 calorias por 100 gr. de producto. Son aconsejados como
tónicos del sistema nervioso y muscular.
El Perejil es uno de los alimentos más ricos en
hierro (de 5 a 20 mgr. en 100 gramos),
potasio (800 mgr.),
calcio (200 mgr.) y
vitamina C. Esta fragil vitamina
pero se pierde con la cocción. Es aconsejable agregar perejil crudo en todas
las comidas (ensaladas, huevos, pescados, purés, setas). Una buena dosis
diaria es muy útil, en conjuntos con otros alimentos ricos en hierro,
para disminuir la incidencia de anemias.
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