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El Apio es rico de hierro. fósforo y sodio. Las raices mejores
son las de tamaño medio y con pocas hojas. Contienen mucha
fibra alimenticia.
Esta es indispensable para asegurar el buen funcionamiento del intestino, prevenir los excesos de
colesterol y mantener las arterias elásticas, evitar
el aumento del nivel de azúcares en la sangre, favorecer el enmagrecimiento, prevenir y tratar
la diverticulitis. Las fibras aumentan la masa fecal, aceleran el tránsito intestinal y reducen
el tiempo de contacto con las sustancias cancerígenas.
La recomendación es comer mucha verdura, y también pan, pasta, arroz,
papas, legumbres y preferir los cereales integrales a los refinados.
La Cebolla posee propiedades diuréticas, ipotensivas,
hipoglicemizantes, antisépticas, vermifugas y antioxidantes. Cruda
es un óptimo diurético, desinfecta el intestino, contribuye a bajar la
presión sanguinea y el nivel de glucosa en sangre. Los
antioxidantes en ella presentes reducen
el nivel elevado de colesterol. Produce, además, vasodilatación con
consecuente aumento de la diuresis y reducción de la hipertensión no
muy alta. El uso frecuente de Cebolla contribuye a mantener, juntamente
con el consumo de Ajo la integridad de las arterias.
La Cebolla cocida es un óptimo delicado regulador intestinal.
Principios activos: Solfuros alilicos, fructosanos, bioflavonoides.
La Zanahoria es uno de los vegetales más ricos de betacaroteno,
pigmento amarillo anaranjado con poder antioxidante que protege de los efectos nocivos de los
radicales libres.
En el organismo humano se transforma en
vitamina A
necesaria para el correcto crecimiento y reparación de los tejidos corpóreos.
Esta mantiene la piel suave, elástica y favorece la regeneración celular.
Es recomendada en la insuficiencia hepática.
Contrasta la ceguedad nocturna y es necesaria para mantener una buena vista.
La zanahoria contiene además carbohidratos simples bastante nutritivos y es fuente de fibra,
necesaria para el tránsito intestinal.
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