G r a s a s

alimenticias

y de condimento

Las grasas para condimento más utilizadas son los Aceites vegetales, la Manteca, las Margarinas, las Grasas hidrogenadas criadas artificialmente y el Tocino. Mientras los aceites vegetales son liquidos a la temperatura ambiental , todos los otros son sólidos. Difieren entre si por el precio, la composición en ácidos grasos, el contenido de colesterol y de vitaminas liposolubles.

Los Aceites están constituidos en su mayoría por ácidos grasos insaturados, no contienen colesterol y son ricos de vitamina E. Presentan un rol protectivo contra las afecciones cardiovasculares.
Las grasas insaturadas se clasifican en monoinsaturadas y polinsaturadas.
El ácido oleico, componente principal del aceite de oliva, es un ácido graso monoinsaturado,
Los ácidos grasos polinsaturados de semilla tienen el inconveniente de oxidarse facilmente formando los productos nocivos denominados radicales libres. Para evitar su oxidación es necesario acompañarlos con
vitaminas A, C y E, antioxidantes contenidos en el pescado, legumbres, aceitunas, aguacates y en los frutos secos (almendras, avellanas, nueces).

Actualmente los ácidos grasos polinsaturados son clasificados como ácidos grasos Omega-3 y Omega-6 y denominados esenciales porque son necesarios a la vida y, no siendo sintetizados por nuestro organismo, deben ser introducidos con la comida.

Desde el punto de vista químico poseen, en la molécula, un doble enlace en posición 3 (Omega-3) o en posición 6 (Omega-6).
Los Omega-6 son ácidos grasos polinsaturados derivados del ácido linoleico presente en las semillas, cereales, legumbres y nueces, en las grasas de la leche y de la carne. El aceite de manises contiene en media 25 - 30% de ácido linoleico, el de girasol, de maíz y de soja de 40 a 60%, El de uva contiene la cantidad mayor (70%). En el aceite de oliva el ácido linoleico está presente entre 4 y 20%.

El ácido linoleico se transforma en el organismo en AA (ácido araquidónico) y GLA (ácido gama linoleico), presentes también directamente en la carne y el pollo.

Un exceso de AA (ácido araquidónico) puede ser causa de afecciones alérgicas, enfermedades inflamatorias y presentar efectos negativos para la salud (aumento de la presión sanguinea, agregación plaquetaria, trombosis, espasmos vasales, proliferación celular).

El ácido gama-linoleico GLA es un ácido graso Omega-6 muy benéfico para la salud. Tiende a reducir el colesterol, es útil contra la artritis reumática, el eczema y la neuropatia diabética.

Los Omega-3 son ácidos grasos polinsaturados derivados del ácido linolénico presente en el pescado, en las hojas verdes de las plantas inclusive fitoplancton y algas.
La fuente vegetal más rica de ácido linolénico es el aceite de lino (57% omega-3, 15% omega-6).
El ácido linolénico es transformado en los organismos viventes en los ácidos grasos eicosapentenoico EPA e docosohesanoico DHA, que son ácidos grasos a larga cadena altamente polinsaturados.

Los Omega-3 reducen la síntesis de sustancias con acción aterogena y agregante (efecto antitrombótico) y mantienen la elasticidad de la pared de las arterias, mejoran la presión arterial, estabilizan el ritmo cardíaco. Tienen un papel crucial en la prevención de la arteriosclerosis, del infarto y del cáncer. Una dieta rica de pescado reduce hasta el 50% la muerte improvisa,

Los ácidos Omega-3 realizan una acción importante en el metabolismo cerebral: El cerebro humano es un gran consumidor de ácido DHA: un cerebro adulto contiene más de 20 gr.
Bajos niveles de DHA están ligados a bajos niveles de serotonina, con aumentada tendencia a la depresión, al suicidio, a la violencia.

Una introducción adecuada de EPA e DHA es muy útil en el embarazo, porque el Omega-3 contribuye en modo decisivo a la formación de la corteza cerebral y de la rétina del recién nacido.
EPA y DHA son los nutrientes esenciales para el desarrollo del tejido nervioso de los neonatos y su carencia puede causar, también en el adulto, alteraciones del sistema nervioso central y de la visión. Se ha observado también que el tratamiento con aceite de pescado es eficaz en la terapia de la colitis ulcerosa, de la diabetes 2, de la artritis reumática, de la psoríasis, de la síndrome de Reynaud.

Pero no solamente es importante la calidad de los aceites consumidos mas también la relación entre los ácidos polinsaturados Omega-3 y los Omega-6. Su relación en gramos deberia estar cerca del 1 a 1 o, al máximo, a 1gr. de Omega-3 y 4gr. di Omega-6. Pero, en la alimentación occidental, dicha relación alcanza a veces el 20-30 a 1 a favor de los Omega-6 y este hecho se traduce en graves daños a todos los tejidos del organismo. Cantidades elevadas de Omega-6 están asociadas a un mayor riesgo de problemas cardiovasculares, de algunos tipos de cáncer y tienden a empeorar muchas respuestas inflamatórias.
En particular las dietas vegetarianas son carentes de Omega-3.

El instituto nacional para la salud de los USA ha establecido que las necesidades diarias del ácido linoleico (Omega-6) es de 4,4 gr. mientras las del ácido linolénico (Omega-3) es de 2,2 gr. por dia.

Las Prostaglandinas son sobstancias derivadas de los ácidos grasos esenziales (Omega-3 y Omega-6). Están subdivididas en 3 grupos: Los grupos PG1 y PG2 derivan de las grasas Omega-6 en cuanto la familia PG3 proviene de las grasas Omega-3.
Las prostaglandinas presiden numerosas funciones del organismo: la inmunidad, la síntesis de las ormonas, la vasoconstricción, la regulación del dolor y de la inflamación.
Las prostaglandinas de los grupos PG1 y PG3 son benéficas: son vasodilatadoras, bajan la presión sanguínea, previenen la agregación de las plaquetas, bajan el colesterol Ldl, aumentan el colesterolo Hdl, producen acción antinflamatoria.
Las prostaglandinas de la serie PG2 tienen por lo contrario efectos dañinos: Producen retención hídrica, agregación plaquetaria, aumento de la presíon de la sangre y inflamaciones.
El Omega-6 sintetiza las prostaglandinas de ambos los grupos: PG1 (benéfico) y PG2 (dañino), mientras los ácidos grasos Omega-3 son los precursores de las prostaglandinas de la serie PG3 (benéficas).
Las proporciones entre las diversas familias de prostaglandinas están determinadas por la dieta y pueden contribuir a un aumento del riesgo de enfermedad.

Aceites de origen vegetal

Aceites de Oliva: Los mejores son obtenidos por prensaje en frio. Están compuestos principalmente por el ácido monoinsaturado oleico (65-85%) y por los polinsaturados linoleico (4-20%) y palmitico (7-15%). Son ricos de tocoferoles, sustancias naturales que en su conjunto constituyen la vitamina E, antioxidante dotada de acción anti-radicales libres. Los de menor calidad son en vez obtenidos por extracción con solventes de los residuos del prensaje de las olivas (orujos). La elevada ingesta en la dieta mediterránea de aceite de Oliva constituye una alternativa a la facilidad de oxidación de los aceites polinsaturados.

El aceite de Oliva reduce los niveles de colesterol LDL y favorece el aumento del colesterol HDL (bueno) en la sangre, disminuye la susceptibilidad de las células y de la LDL a la oxidación y reduce la aterogenicidad de las partículas LDL. Además, el aceite de oliva proporciona una protección adicional mediante el suministro de antioxidantes potentes, como es el caso de la vitamina E y los compuestos polifenólicos.

El aceite de Oliva es la fuente natural más importante de la vitamina E : 100 gr. de aceite (10 cucharadas) contienen de 300 a 450 mg. de vitamina E. Una cucharada (10 gr.) contendria entonces de 30 a 45 mg., cantidad más que suficiente para satisfacer a la necesidad teórica diaria calculada en 10 mg. Pero, cuando es necesario reforzar las defensas del organismo, evitar las enfermedades cardiovasculares o prevenir el cáncer se requieren dosis superiores a los 200 mg. diarios de vitamina E: O sea, al menos 7 cucharadas al dia por varios meses o, para no ingerir muchas grasas, el consumo diario de cápsulas contenientes 200 mg de dicha vitamina.

Aceite virgen de Oliva: Es obtenido por prensado de las aceitunas, sin ser sometido a manipulaciones químicas. Su acidez varia del 1%. en el Aceite extra-virgen, al 2% en el Aceite virgen fino, al 3.3% en el Aceite virgen corriente. Estas cualidades del aceite virgen no deben ser confundidas con aquellas del Aceite de Oliva, no virgen, producido mezclando aceites de oliva muy ácidos y rectificados con álcalis.

Aceite de orujos de Oliva: Es extraido con solventes de lo que resta de las aceitunas prensadas y luego rectificado y refinado. Este procedimiento hace desaparecer los componentes en grado di actuar una acción antioxidante.

Aceites de semillas: Son extraidos de diversos tipos de semillas oleosas, por prensado a frío o, más frecuentemente, por medio de la extracción con solventes. Su valor energético equivale a los aceites de oliva (9.4 cal/gr.). Los obtenidos por prensado son los más apreciados porqué conservan los elementos en grado de desempeñar una acción antioxidante (vitamina E y tocoferoles).

Aceite de manises: Es extraido de las semillas de una leguminosa (cacahuetes) por prensado. El aceite es de color amarillo, de óptimo sabor y de agradable perfume. Es muy adapto para la alimentación humana por su composición equilibrada en ácidos grasos: Contiene ácido oleico (55%), ácido linoleico (25-30%) y cerca del 15% de ácidos grasos saturados. Es apto, particularmente, para freir.

Aceite de girasol: Es constituido en gran parte de ácido linoleico (50-65%) y contiene del 15 al 20% de ácido oleico y del 5 al 13% de ácidos grasos saturados. Su composición, rica en ácidos polinsaturados, pero exenta del ácido linolenico (facilmente oxidable), lo rinde resistente a la termo-oxidación. Si es obtenido por prensado a frío no pierde las vitaminas y los componentes con propiedades antioxidantes (tocoferoles). Puede sustituir egregiamente, en este caso, el aceite de maíz.

Aceite de maíz: Si es extraido por prensado presenta un contenido elevado de tocoferoles. Contiene el 40%-60% de ácido linoleico, el 20-30% de ácido oleico y el 10-15% de ácidos grasos saturados. El aceite es relativamente estable y de sabor agradable. Es el aceite más usado para la preparación de aceites dietéticos que, con el agregado de las vitaminas A, B6, E, contribuye a disminuir la concentración del colesterol en la sangre.

Aceite de soja: Está compuesto por casi el 50% de ácido linoleico, el 25% de ácido oleico y del 5-10% de ácido linolenico. Los ácidos grasos saturados no superan el 15%. Esta predominancia de ácidos grasos polinsaturados lo rinde particularmente adapto a las dietas ipocolesterolemizantes. Por su elevado contenido de ácidos grasos polinsaturados es facilmente oxidable y por eso no es apto para ser freído. El aceite más económico es obtenido por medio de solventes, pero el extraido por prensado conserva los nutrientes naturales y la Vitamina E.

Aceite de uva: Se obtiene por extracción de las semillas de la uva. Un vez refinado se presenta de color verde claro y de sabor agradable. Es el aceite con la mayor cantidad de ácido linoleico (70%), mientras los ácidos grasos saturados no superan el 10%. Si es extraido por prensaje conserva el contenido de vitamina E y los antioxidantes presentes en la uva y puede sustituir, por sus óptimas calidades, el aceite de girasol y el de maíz.

Aceite de lino: Es extraido de las semillas de lino. Contiene el 70% de ácidos grasos polinsaturados con una elevada proporción de ácido linolénico (57% omega-3, 15% omega-6).
Es un aceite altamente insaturado que es facilmente dañado por la luz y el calor. No puede ser usado para cocinar. Debe ser guardado en la heladera o, durante un año o más en el freezer. Se utiliza como condimento para ensaladas o para la pasta, el arroz y verduras. Puede ser aromatizado con ajo, ají molido o
Garam masala.
Puede ser usado también como suplemento integrador (1 o 2 cucharadas por dia) como fuente del ácido graso Omega-3. Se encuentra en venta generalmente en ios almacenes de productos naturales.

Aceites de origen animal

Aceite de pescado: Este aceite está distribuido uniformemente en la carne de los peces, de la cual no puede ser separado. Es rico de vitaminas liposolubles. Es riquísimo de ácidos grasos esenciales altamente polinsaturados (ácido linolénico y ácidos de la serie omega-3). El ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosaesaenoico (DHA), que hacen parte de la serie omega-3, son ácidos grasos a cadena larga altamente polinsaturados. Protegen el sistema cardio vascular reduciendo los niveles elevados de triglicéridos plasmáticos y de colesterol LDL elevando la cantidad de colesterol HDL (col. bueno). El consumo de alimentos contenientes ácido graso omega-3, por parte de la madre, es también muy útil para el desarrollo del sistema nervioso del feto y del lactante.

Aceite de higado de bacalao: Está constituido por los ácidos grasos de pescado y es rico de vitaminas (A, D, E). Se suministra a los niños en fase de crecimiento, sobretodo durante el invierno o en los paises con condiciones climáticas desfavorables, para reforzar los huesos. Es indicado para las mujeres grávidas o que lactan, para los ancianos, en el raquitismo y en la osteoporosis, en las fracturas que no se sueldan bien y en el decurso de enfermedades infecciosas o crónicas. Favorece la asimilación del calcio. Un suplemento diario de este aceite ayuda a personas ancianas con osteoporosis a fijar más el calcio en los huesos.

Los aceites y las grasas pueden ranciar si están puestos a contacto con el oxígeno del aire. Por eso se conservan en recipientes tapados, al reparo de la luz y a temperatura ambiental.

Grasas de origen vegetal y animal

Son grasas saturadas que se encuentran en las carnes, embutidos, leche y sus derivados y en los aceites vegetales de coco y de palma. Pueden contener la vitamina A (manteca) y el colesterol en cantidad variable. Son las que favorecen el depósito de colesterol LDL en las paredes de las arterias y disminuyen el colesterol de alta densidad HDL (bueno). Predisponen a la obesidad, a la colesterolemia, a la arteriosclerosis, a los accidentes cardiovasculares y al cáncer. En lo que se refiere a la prevención de cardiopatias la OMS recomienda no ingerir más del 10% de grasas saturadas, siendo deseable no consumirlas en absoluto.

Aceites de coco y de palma: A la temperatura ambiental son sólidos, en cuanto constituidos por cantidades elevadas de ácidos grasos saturados (80%) y, por eso, símiles a las grasas de origen animal.

Manteca: Es una grasa de origen animal y, por eso, prevalentemente saturada. Está constituida por el 15% de agua, el 85% de grasas y es rica de vitamina A. Es altamente energética (715 calorias por 100 gr.) y es la más digerible de las grasas saturadas, por la presencia de glóbulos de grasa de pequeñas dimensiones.

Tocino, panceta, grasas sólidas: Son grasas, prevalentemente saturadas, obtenidas de diferentes partes del cerdo. El contenido de colesterol es al rededor de los 100 miligramos por cada 100 gr. de producto. Son condimentos desaconsejados en una dieta sana.

Margarinas y Grasas hidrogenadas:

La grasa vegetal puede existir, según la posición de determinados grupos de átomos, en dos formas: la cis y la trans. Las grasas insaturadas naturales se encuentran normalmente en forma cis, pudiendo presentar cantidades mínimas de variantes trans.
Con el fin de prolongar la vida de estas grasas las industrias de alimentación someten a las grasa vegetales a un proceso llamado hidrogenación.
Pero con este procedimiento, a causa de las altas temperaturas en que son sometidas las grasas, las mismas absorben hidrógeno y se transforman en trans.
Las grasas trans hacen descender el
colesterol HDL "bueno" y elevan el "malo" (LDL), aumentando el riesgo de arteriosclerosis. Todo ello sin que el consumidor final se entere, confiado en la seguridad que le brinda la etiqueta de 100% vegetal.
También algunos tratamientos domésticos, como la fritura, pueden acabar transformando los ácidos grasos en trans. Una fritura mal realizada acaba por oxidar y descomponer el aceite, modificando su estructura. Por eso se recomienda el uso de aceite de oliva virgen y no superar nunca los 180º C.

Las grasas trans se encuentran principalmente en los alimentos elaborados industrialmente con aceites vegetales, y una dosis diaria de 5 gramos se considera ya peligrosa. He aquí una lista de alimentos con alto contenido de grasas trans:
Patatas fritas (150 g): .7 gr. de grasas trans.
Pastel de manzana industrial (1 unidad): 6 gr. de grasas trans.
Bollo industrial (1 unidad): 5-6 gr. de grasas trans.
Hamburguesa (200 gr.): 3 gr. de grasas trans.
Quesito (1 unidad): 2,2-5,2 gr. de grasas trans.
Magdalena (1 unidad): 1-2,1 gr. de grasas trans.
Galletas (2 unidades): 1,3 gr. de grasas trans.
Margarina (1 cucharada): 0,9 gr. de grasas trans
Panecillo comercial (1 unidad): 0,85 gr. de grasas trans

Tener cuidado con los productos artesanales de horno, sobretodo con los de pasteleria, que en el 90% de los casos son ricos de grasas trans.


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