La Diabetes mellitus es una enfermedad endocrinológica que se
presenta con mucha frecuencia. Existen dos tipos fundamentales:
El primero, constituido por la Diabetes insulino-dependiente,
empieza en la infancia y es particularmente grave por comprometer el estado general del
paciente.
El segundo, representado por la Diabetes no insulino-dependiente,
aparece en la edad adulta, generalmente después de los 40 años, y
frecuentemente en personas con sobrepeso. Las alteraciones que suele presentar pueden
variar de moderadas a graves.
La diabetes está caracterizada por una elevación del nivel de la glucosa
en sangre (hiperglucemia).
Normalmente la hormona insulina, generada en las células del
pancreas, es la que regula la cantidad de glucosa en sangre y mantiene la
concentración de la misma dentro de los límites normales.
Si hay una disminución de insulina o cuando la insulina es incapaz de ejercer su
función, la concentración de glucosa aumenta dando lugar a la diabetes.
Los síntomas más fáciles a reconocer son el aumento de la
sensación de sed y la copiosa eliminación de orina, un aumento del hambre
y de la ingesta alimentaria con adelgazamiento.
Es de tener presente que son particularmente nocivas las complicaciones de la
diabetes, producidas por el aumento prolongado del nivel de glucosa en sangre,
caracterizadas por alteraciones en las arterias y venas con daños
en la circulación cerebral y periférica.
Es muy importante el diagnóstico y tratamiento precoz, hecho por un
endocrinólogo, para evitar la arteriosclerosis que afectará
principalmente a las arterias coronarias y a la circulación en las extremidades,
cuyo síntoma principal es la claudicación intermitente.
La mayoria de los pacientes diabéticos no tratados presenta también
lesiones en la retina por oclusión de los vasos sanguíneos
que, progresando lentamente, pueden llegar a la ceguera.
Otra complicación muy frecuente es la nefropatía debida a una reducción
progresiva de la función renal, causa frecuente de morbilidad.
La dieta es el factor fundamental del tratamiento de la diabetes, sea en
los casos livianos, en los cuales representa la única terapia oportuna,
sea en los casos más graves tratados con la insulina.
La indicación para el uso de los hipoglucemizantes orales o de la insulina se
hará solo cuando no se consigue, con la sola dieta, a reportar la tasa de la glucosa
entre los límites normales.
En primer lugar, el diabético debe conseguir un peso ideal o, por lo menos
aceptable, en función del cual el médico podrá calcular la ingesta
calórica.
Para el diabético obeso la disminución de peso debe
ser progresiva y no superior a 1 kg. por semana.
Los nutrientes a consumir deben consistir en 1,2 - 1,5 gr. de proteínas por
kg. de peso corpóreo, grasas en cantidad que no supere el 30% de las calorias
totales y carbohidratos de absorción lenta (arroz, pan, pasta, legumbres, verduras)
en cantidad capaz de otorgar el 50% de las calorias totales.
En medida menor son permitidos carbohidratos de absorción rápida
(fresas, cítricos, ananás, melón, moras y, en menor cantidad,
manzanas, peras,). Son prohibidos todos los productos contenientes azúcares,
inclusive la miel, el chocolate, mermeladas, bebidas dulces, licores, etc.
El azúcar será sustituido por
sacarina o aspartame.
Es permitido un vaso de vino (100 ml.) en el almuerzo y cena. Es aconsejable el pan
integral y el consumo diario de al menos 40 gr de alimentos ricos en
fibra alimenticia para retardar el absorbimiento de los
azúcares. Se evitará el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas y
en colesterol, preferiendo los aceites vegetales. Se limitará lo más posible
el uso de la sal.
La dieta tendrá que proveer un aporte completo de sales minerales y vitaminas.
El paciente diabético debe acostumbrarse a pesar, con una balanza precisa, todos
los alimentos prescriptos para poder respetar las cantidades aconsejadas. La ingesta de
los carbohidratos de absorción lenta será dividida en varias asunciones
durante el dia, en modo que la cantidad de glucosa en sangre sea lo más posible
estable sin oscilar excesivamente. Observando cuanto dicho arriba, se consigue reducir
frecuentemente la necesidad de un tratamiento farmacológico.
El tipo de insulina (de acción regular, rápida o prolongada) o los
antidiabéticos orales (que se prescriben a pacientes con diabetes no insulino
dependiente) serán indicados por el endocrinólogo.