La Pasta es una forma especial de utilización de los cereales en la alimentación,
ya que se fabrica con harina de trigos duros, más ricos en proteínas que las harinas procedentes de los
blandos, con los que habitualmente se hace el pan. Este, a diferencia de la pasta, es un producto
fermentado y tiene mayor contenido en agua. El bajo contenido hídrico de la pasta favorece su
conservación durante largo tiempo, sin perdidas de sus propiedades nutritivas.<
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La pasta está constituida por un alto complejo de hidratos de carbono, gluten, vitaminas y
sustancias minerales: Es una excelente fuente de energia que asegura un rendimiento físico
óptimo.
Es rica de proteínas vegetales, pero por sí sola no es un alimento completo faltandole las
proteínas esenciales otorgadas por la carne y el pescado.
No contiene colesterol, ni sodio.
Contiene aproximadamente solamente el 3% de grasas insaturadas. Su mejor condimento es el
aceite de Oliva.
Las combinaciones con legumbres y las integraciones de la pasta con huevo, queso, carne y
pescado hace que se formen proteínas de alta calidad que, incluso, pueden sustituir a los productos
de origen animal. La pimienta negra recién molida le da un toque especial.
Las especias, utilizadas siempre frescas, cuales el perejil, la albahaca y el orégano le dan aroma.
Como plato principal se deben usar entre 80 y 100 gr. por persona y
60 gr. si va como guarnición de un plato de carne o pescado, vigilando que sean elaboradas
con recetas ligeras, bajas en calorías.
Las comidas ricas de cereales no engordan, lo que engorda y causa sobrepeso es su exceso.
La cocción es vital. Su punto justo favorece la acción de las amilasas, enzimas
segregadas por el páncreas, fundamentales para conseguir una buena digestión.
Hay que hervirla en un recipiente alto con abundante agua (1/2 litro por cada 50 gr. de pasta). Echarla
esparcida cuando el agua esté hirviendo. Subir el fuego para que no se interrumpa la ebullición.
Removerla con un tenedor. Cuando la pasta esté al diente, es decir, que al morderla nos encontramos
el exterior blando y el interior duro, escurrirla con un colador de rejilla. Si no se va a servir
inmediatamente es preferible dejarla en la misma agua de cocción y añadir inmediatamente, para parar
el proceso, varios cubitos de hielo, o pasarla por agua fría.
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